Viajes de papel

Cinco libros que todo viajero debería leer

Relatos sobre lugares concretos, descripciones detalladas, aventuras extravagantes que tienen como escenario los destinos más inimaginables… La literatura de viajes es amplia y extensa. Hasta ahí ninguna novedad. Si ya en tiempos de Marco Polo comenzaba a destacar, este tipo de escritura es hoy una de las mayores fuentes de inspiración para los viajeros.

Una posibilidad para soñar alto y lejos, sin frenos y con ganas. Para viajar a través de la maleta de otros, con juegos, aventuras y todo tipo de situaciones hilarantes. Cada vez son más los que deciden visitar aquellos trozos del planeta desconocidos, y aparentemente nada deseables, tras haber leído las vivencias de otros.

Por tanto, son muchos los libros que deberían ser lectura obligatoria para todo el que se hace llamar viajero. He aquí una pequeña muestra de algunos de los títulos que deberían formar parte de esa biblioteca personal del trotamundos.

  • El Tao del Viajero de Paul Theroux

Más que un libro de viajes, es una guía filosófica en la que su autor celebra 50 años vagando alrededor del globo. Para la ocasión, conjuga en un mismo cóctel las citas y pasajes de aquellos autores que más le han inspirado. Entre otros, reúne recomposiciones de Charles Dickens, Mark Twain, Ernest Hemingway… Puede parecer caótico y desordenado, pero Theroux consigue atrapar al lector de forma que la lectura es un amenizado y tranquilo camino. Es aquel libro que todo el que sienta el gusanillo por los viajes debería leer. Aunque con cuidado, pues aumenta el riesgo a comprar el primer billete de avión disponible a cualquier parte.

  • Cinco viajes al infierno de Martha Gellhorn

En su faceta de corresponsal de guerra, Martha recorrió el mundo. Ejerció esta profesión desde los veinte años, momento en que se mudó a París sin apenas nada en los bolsillos para enviar crónicas a su país natal. La que fuera esposa de Hemingway durante cinco años no se pasó a la literatura hasta que un funesto viaje a Creta le hizo replantearse su vida viajera. En busca de la respuesta a la eterna pregunta de “¿quién me mandaba a mí hacer esto?”, dio con esta composición en la que relata los cinco peores viajes de su vida. Una dosis de autoestima y que anima a buscar la luz entre la oscuridad. Un libro que conviene recordar en aquellos momentos en los que un viaje no resulta tan idílico como parecía en las fotografías.

  • ¿Qué hago yo aquí? de Bruce Chatwin

En la línea de Martha Gellhorn, Bruce hace referencia a esa pregunta que todas las personas se plantean en algún momento de su vida, en especial los viajeros de larga duración. Sin embargo, el libro sirve de relato bibliográfico en una mezcla de historias de aquellos viajes que ha vivido su autor. Anécdotas de lo más pintorescas amenizadas por las opiniones de Bruce, en las que recurre al sentido del humor, la ironía y todo tipo de recursos lingüísticos que hacen mucho más entretenido el libro.

  • Salvaje de Cheryl Strayed

Tras haberlo perdido todo con su divorcio y la muerte de su madre a los 22 años, Cheryl, la autora del libro, deambuló por la vida sin ningún propósito ni motivación. Cuatro años después, decidió que era el momento de cambiar, dio un giro de 360 grados a su vida y comenzó la aventura que la marcaría para siempre. Decidió recorrer el camino de las Cumbres del Pacífico, más de 4.000 kilómetros, sin ninguna compañía más allá que ella misma. Un desafío personal y psicológico que hizo que se replanteara hacia dónde iba su vida y qué podía hacer con ella. Un viaje que se convirtió en mucho más que una simple experiencia. Un ejemplo de superación que ha sido adaptado a la gran pantalla con el título de Alma Salvaje (Wild).

  • Mani. Viajes por el sur del Peloponeso de Patrick Leigh Fermor.

Un viaje a través del tiempo a las entrañas de la Antigua Grecia. Un paseo entre el pasado y el presente de la época en busca de la historia, las leyendas y las verdades de una de las regiones más salvajes del País Heleno. Un libro que no trata tanto del viaje, como del lugar en sí. Hace referencia a algo muy característico de los viajeros a tiempo completo, las ganas de conocer más allá aquello que ven. Cultura, historia, tradiciones, todo lo que Mani posee. Leigh Fermor adoraba Grecia y es eso lo que le llevó a investigar tan profundamente las idas y venidas de este país. Un viaje pausado y calmado en el que el autor se toma su tiempo para apreciar cada paso del camino.

 

Imagen destacada original: Pixabay

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