“Es muy importante que los niños viajen y conozcan otras culturas”

La vida nómada en familia sí que es posible

Las adversidades que Adri y Gosi han sufrido en el camino a cumplir sus sueños

En el imaginario colectivo, se identifica al nómada como una persona solitaria, una pareja joven sin responsabilidades o un grupo alternativo. Aquellos que no son conscientes de qué va a ser de su vida y dedican un tiempo a viajar por el mundo para encontrarse. Lo que se sale de todas las expectativas es imaginar a una familia, con sus niños pequeños, de viaje por el mundo con las ideas bien claras.

Adrián Rodríguez y Gosia Bendrat eran “dos personas normales” que tenían una pasión: viajar. Durante años, se dedicaron a ahorrar hasta que consiguieron poder dar el salto y vivir viajando gracias a su blog Molaviajar.

Un camino que no fue de rosas y arcoíris. Provienen de familias humildes y, de niños, sus deseos de conocer mundo se vieron frustrados debido a las limitaciones económicas. “Nunca he viajado hasta que fui mayor de edad”, confiesa Adri.

En 2006, realizaron su primer viaje juntos a Edimburgo. Desde bien pequeños sintieron una necesidad creativa y eso les llevó a intentar ganarse la vida de esta manera. Al mismo tiempo que trabajaban en un hotel, vendían sus fotografías en la calle.

Querían viajar y no se detuvieron hasta conseguirlo

Poco después llegaron a Barcelona, donde consiguieron asentarse en buenos puestos de trabajo. Sin embargo, su deseo era continuar, cambiar y avanzar. Querían viajar y no se detuvieron hasta conseguirlo. Todo ello fruto del esfuerzo. “Los viajes que hacemos son super chulos, pero hay un sacrificio y un trabajo detrás, y un ahorro… Ha sido durísimo”, reconoce Adri.

Se lanzaron al vacío sin saber lo que iba a pasar, pero con la convicción de que estaban haciendo lo correcto. Fruto de esa ilusión nació su blog, Molaviajar, que crearon como una forma de mostrar sus aventuras a su familia y amigos. Un hobby que poco a poco fue creciendo y en el que invirtieron gran cantidad de horas cuando todavía no les daba los ingresos necesarios para vivir de él.

Cuando nació su hija, Daniela, decidieron establecerse por una temporada en Polonia, país de origen de Gosi. Aquellos momentos no fueron nada sencillos para ellos. Adri incluso reconoce que dedicaba 13 horas al día al ordenador. Todo por un sueño que algún día conseguirían: vivir de los viajes.

Al principio compaginaban su blog con otros trabajos. Pasó mucho tiempo hasta que les aportó los ingresos necesarios para sustentarse. “Intentamos que nuestro único trabajo sea Molaviajar. ¡Poco a poco lo vamos consiguiendo!”, cuenta Adri de forma animada. Un camino que no ha sido fácil, pues han tenido que dedicarle muchos esfuerzos. Algo especialmente delicado con una niña recién nacida.

“Viajar con niños pequeños es sinónimo de paciencia. Da mucho trabajo, pero también muchas satisfacciones”

Tras este parón, reiniciaron su andadura viajera, esta vez en familia. “En cuanto pudimos, nos fuimos con ella a dar la vuelta al mundo. Por supuesto, respetando sus horarios, sus tiempos… Pero creemos que es importante que los niños viajen y conozcan otras culturas. Creemos que es bueno para ellos. Viajar con niños pequeños es sinónimo de paciencia, adaptarse a sus horarios, llevar ropa limpia en la mochila, comida, bebida… Es otro ritmo, pero se puede llevar. Da mucho trabajo, pero también muchas satisfacciones viajar con ellos”.

Poco después nació su segundo hijo, Oliver, y, a pesar de tener dos niños pequeños, siguen convencidos de que los viajes son la mejor escuela que sus hijos podrían tener. “Les abre la mente, se adaptan mejor a la vida, saben vivir con menos cosas alrededor… No sé, son opciones de vida”, señala Adri.

La familia completa de Molaviajar en Venice Beach, Los Ángeles / Adrián Rodríguez y Gosia Bendrat (www.molaviajar.com)
La familia completa de Molaviajar en Venice Beach, Los Ángeles / Adrián Rodríguez y Gosia Bendrat (www.molaviajar.com)

Sus hijos son pequeños y no tienen aún un plan de estudios al uso. Pero una vez llegado el momento, les gustaría poder efectuar algún sistema educativo que les permitiera seguir una enseñanza reglada al mismo tiempo que aprenden de los viajes. “Hay sistemas de enseñanza oficiales pero a distancia, de los cuales nos tenemos que informar todavía, pero estaría bien poder llevar a cabo algo similar y así que pudieran seguir enriqueciéndose de los viajes sin descuidar los estudios. ¡Son muy importantes también en su educación! Complementarlo sería lo ideal. Ojalá podamos hacerlo”, responde Adri.

Un sueño con muchas trabas, pero que con trabajo y esfuerzo ya están llevando a cabo. Acaban de recorrer los Estados Unidos en el primer viaje de Oli y siguen pensando en qué destinos mostrar a sus pequeños. “Nos encantaría volver a Asia con los dos peques, y nos quedan aún muchos sitios por descubrir, vueltas al mundo que dar… Ojalá lo consigamos y podamos hacerlo”, contesta risueño Adri. El viaje de una vida que no ha hecho más que empezar.

 

Imagen destacada original: Adrián Rodríguez y Gosia Bendrat (www.molaviajar.com)

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